Hay algunas lecciones que el sistema de entidades financieras ha aprendido, pero hubo otras que parece habérselas llevado directamente a marzo. Particularmente las vinculadas con el financiamiento a mediano y a largo plazo de la vivienda y con las necesidades de las pequeñas y medianas empresas.
Es sabido que el sistema bancario argentino debe ser un factor fundamental del crecimiento económico, como también entiendo que las ciencias económicas, como cualquier otra ciencia, no tienen sentido si su principal beneficiario y objeto principal no es el hombre y sus organizaciones.
Consecuentemente creo que el sistema financiero debe estar al servicio del hombre y de sus organizaciones, es decir al servicio del individuo y de sus empresas, favoreciendo también el desenvolvimiento del ámbito institucional.
En el último año y medio, el crecimiento del sistema (activo y pasivo) ha sido aproximado al treinta por ciento.
Sin embargo, en el sector vinculado a los préstamos, los rubros que más han crecido son los más rentables y de corto plazos. Para el caso de empresas, los adelantos en cuenta corriente y para el caso de individuos, los préstamos personales.
Sus ratios vinculados al capital, a la incobrabilidad, la eficiencia operativa, rentabilidad y liquidez, han mejorado significativamente en el último año y medio.
El sistema de entidades financieras ha mejorado la relación gastos sobre ingresos financieros y servicios netos, y ha incrementado su volumen de negocios sobre la cantidad de personal, a pesar de haberse incrementado esta última casi un diez por ciento, en el último año y medio.
El nivel de garantías preferidas y auto liquidables sobre la cartera comercial (10,5 por ciento) prueba que la mayoría de las empresas que toman créditos del mercado son las que no necesitan comprometer sus activos reales para sacarlo.
Por otra parte, el nivel de garantía de la cartera de consumo y vivienda (25 por ciento) no es muy elevado porque la participación de los créditos hipotecarios para vivienda en el total de la misma, es baja.
La rentabilidad sobre activos a mayo de 2007, comparada con la de diciembre de 2005 es un 136,78 por ciento superior.
El mayor inconveniente que ha tenido que sortear la banca mundial, además de bregar permanentemente con lo que tradicionalmente se conoce como una buena calificación de sus activos, cartera bien garantizada, etc. ha sido el inconveniente del calce de plazos y del riesgo tasa.
Ningún sistema del mundo soportaría créditos de mediano y largo plazo a tasa fija con depósitos que se renuevan a 30 días y que en definitiva implican, en el término de un año, una tasa variable.
No sólo por el descalce de plazos que se produciría, sino también por el riesgo en el incremento de tasas pasivas frente a tasas activas fijas.
Por ello que mientras no se tomen fondos en el mercado de capitales de mediano y largo plazo, o préstamos de mediano y largo plazo en el mercado financiero internacional, los bancos seguirán fortaleciéndose sólo si siguen aplicando una política cortoplacista y oportunista.
Con los adelantos en cuenta corriente bajan el riesgo tasa (se renuevan cada 30 días en promedio), reducen su exigencia de capital y calzan los plazos con los depósitos, y con los préstamos personales cobran una tasa activa muy rentable que comparada con la tasa pasiva implícita (3,23 por ciento a mayo) genera un spread significativo.
Por todo lo expuesto, concluyo que sería fundamental definir que clase de sistema financiero queremos:
Un sistema financiero al servicio de las Pequeñas y Medianas Empresas y de las necesidades de la gente, capaz de tener la imaginación que sea necesaria como para plantear alternativas de financiamiento de mediano y largo plazo; o un sistema financiero mezquino que sólo elige potenciar aquellas operaciones que cómodamente le generan mayor rentabilidad.
Para qué queremos que el sistema financiero sea sólido y altamente rentable si no cumple su función. Usemos la imaginación para que sea sólido y altamente rentable pero, que también brinde los beneficios que se espera de él.
Las entidades financieras tienen que ganar, dar empleo y renumerar bien a sus dependientes. Pero también deberían servir para que su público individual y empresarial, tenga el respaldo necesario para crecer con dignidad.
Tanto milagro debería agradecerse