El economista cordobés Héctor Paglia, de una amplia trayectoria en el sector público y privado de Córdoba, es un metódico y perspicaz observador de la evolución de los mercados internacionales. Desde su experiencia profesional y personal puede vislumbrar con cierta anticipación qué curso pueden tomar los acontecimientos, sin que con esto intentemos rotularlo como un “gurú de las finanzas”, término que seguramente descartaría. Sin embargo, libros como “La Convertibilidad Amenazada” o “Preludios de la crisis” dan testimonio de su facilidad para interpretar los prematuros vientos de cambio.
El desplome de Wall Street este jueves encendió nuevamente las alarmas respecto a una posible corrección a gran escala en los mercados internacionales, que podría tener efectos potencialmente muy perjudicales para la Argentina. Paglia comparte este diagnóstico y si bien observa que el Estado nacional todavía tiene un resto de fortaleza fiscal, la debilidad institucional de la Argentina la hace más vulnerables a una crisis de esta naturaleza.
Doctor en Ciencias Económicas, Paglia fue docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y de la Universidad Blas Pascal. También ejerció la presidencia del Banco de Córdoba, la Secretaría de Finanzas de la Municipalidad de Córdoba y fue director ejecutivo de la Fundación Mediterránea, entre otras funciones. Actualmente es director general de la consultora Mercados & Finanzas, administrador fiduciario de Fideicomisos Inmobiliarios del Grupo Dinosaurio y asesor del grupo financiero Bicorporate. Paglia dicta conferencias en ámbitos académicos, empresariales y políticos sobre temas macroeconómicos nacionales e internacionales.
-Desde el jueves los mercados internacionales están alterados. ¿Estamos ante una toma de ganancias o se trata de un fenómeno más profundo? -No se trata de una toma de ganancias. Lo que se observa es que esto se parece a un ajuste mayor; tengo la impresión de que esta vez se estaría profundizando la corrección a la baja.
-¿Cuál es la diferencia entre esta inestabilidad de los mercados y el sacudón de febrero, después de la caída del 10 por ciento de la Bolsa de Shanghai? -Fundamentalmente, la diferencia es el hecho de que el mercado no venía acusando la suba de la tasa de interés y ahora lo empezó a hacer. Pasamos de tasas de uno por ciento a tasas del cinco por ciento, y en ese lapso lo que se había hecho era estructurar todo un sistema de hipotecas y de coberturas, que en realidad en muchos de casos no tenían tales coberturas. Entonces esta situación ahora está produciendo un ajuste en función de la creación de dólares que en verdad no existían.
-Ahora que hay una fuerte baja, aparecieron los analistas que dicen que vaticinaban la caída; sin embargo, hace exactamente una semana, cuando el Dow Jones tocó los 14.000 puntos, todo era euforia. ¿Cómo se explica un cambio de humor tan drástico? -Creo que los mercados de por sí son cambiantes de humor. Lo preocupante es la liviandad de ciertos analistas, que no hacen un estudio o un análisis en profundidad de lo que puede suceder y hasta dónde se pueden sostener determinada alquimia financiera. Lo mismo sucedió con las “punto com”, que parecía que crecerían en una línea ascendente sin fin y nadie preveía el ajuste que finalmente llegó.
Muchos veníamos advirtiendo que realmente había una serie de factores que hacían que esta situación no podía ser sustentable eternamente. Producido esto se comienzan a sumar todos los factores: entran a tener relevancia los déficit gemelos en Estados Unidos, el fracaso de la guerra en Irak, el cambio de gobierno en Estados Unidos de acá a un año, una serie de factores que pueden hacer sobreactuar la baja, así como antes se sobreactuó la suba.
-La suba en el precio del petróleo, ¿qué rol juega en esta crisis? -El tema energético sigue siendo central en la economía mundial desde el atentado a las Torres Gemelas para acá. Con la economía mundial que venía creciendo a una gran tasa, con China como locomotora, y una situación de desequilibrio e inestabilidad geopolítica, este cóctel hace que los precios de la energía tengan un rol muy importante. No se olvide que el petróleo hace tres meses atrás había caído a 50 dólares, parecía que era la estabilización definitiva y ahora estamos de vuelta cerca de los 80 dólares.
-¿China podría actuar de modo procíclico si se profundiza la crisis en Occidente? -Pienso que no. Hay una gran interdependencia entre lo que pasa en la economía de Estados Unidos y lo que pasa en China. Hay factores de estrategia comercial y de financiamiento que los vincula a ambos muy fuertemente y la crisis en un lugar repercute directamente en otro.
-¿Cree que en el país hay una dinámica interna que esté retroalimentando o agravando la crisis internacional? -Es lamentable, pero Argentina sigue en esta línea desde hace mucho tiempo: cuando el mundo se resfría para el país eso significa al menos una gripe; esto sucede porque no se han removido los factores estructurales que distorsionan nuestra economía. Al contrario, en los últimos tiempos estos factores debilitantes se han agravado. Hay severas distorsiones en el sistema de precios y tarifas, existe una gran falta de inversión, un deterioro constante, diario, del superávit fiscal. Si vemos las tasas de crecimiento de gasto público e ingresos del Tesoro observamos claramente cómo se extingue rápidamente el superávit. Entonces todo lo que pasa en el mundo, en la Argentina se magnifica para peor.
-¿Qué opina de la acusación del presidente Néstor Kirchner a los bancos de inversión de apostar contra la credibilidad del INDEC? -Con todo respeto, creo que el Presidente se equivoca en argumentar como lo hizo el jueves. Hubiera sido una señal de mayor confianza, más contundente, que se mostrara preocupado por la situación y ocupado en intentar solucionar las situaciones y desviaciones estructurales y no ponerle nombre a cuestiones especulativas que pueden haber sucedido, pero que no son la causa motora de esta crisis.
-Los bancos no intervinieron el INDEC… -Ni los bancos de inversión sientan a Moreno para que ponga precios máximos que no se cumplen.
-¿Cómo puede afectar a la Argentina hoy la suba del riesgo país que no participa en el mercado voluntario de crédito? -El Estado argentino no necesita financiamiento por ahora. No obstante eso, la consecuencia va a ser una menor liquidez en el mundo, se encarecerá el crédito y en la situación particular que se encuentra Argentina, con una elección presidencial en el corto plazo, se va a dificultar el financiamiento del sector privado. De hecho vemos empresas muy importantes como Arcor que vienen posponiendo su emisión de Obligaciones Negociables en mercados donde papeles de gran calidad como puede ser una ON de Arcor no encuentra un mercado lo suficientemente líquido para colocarse porque precisamente se prioriza el riesgo país. En definitiva, la crisis mundial nos va a costar en términos de menor crecimiento, más pobreza y menos empleo.
-¿El Banco Central tiene suficientes reservas como para garantizar la defensa de la moneda argentina? -En este momento absolutamente sí, incluso el Banco Central, o mejor dicho, el gobierno se siente más confortable con una banda de flotación entre 3,10 y 3,20, como de hecho antes se sentía cuando hubo un salto de la banda de 2,80 a 2,90 a 3 o 3,10 pesos. El Banco Central ha venido actuando con mucha prudencia en el mercado; primero actuó en el mercado a futuro, cuando percibió que eso no calmaba la plaza ordenó a los bancos oficiales a que vendieran dólares en el mercado y así logró controlar la cotización. Este pequeño salto en el dólar nominal no hace más que introducir la variable inflación, que es consustancial a la estrategia oficial de mantener un dólar alto.
-¿La crisis podría trasladarse eventualmente al sistema bancario, si se profundiza o no hay riesgos de corrida? -No, en este momento el sistema está funcionando bien. Creo que los grados de riesgo asumidos están en los parámetros normales. Hay mucha liquidez para atender a la demanda de depósitos, aunque por supuesto todo está en función de la profundidad de la crisis, pero no se ve en el horizonte próximo nada parecido a una corrida.
-¿Qué impacto puede tener esta crisis internacional sobre la inflación real del país? -Depende de qué sector. Los más sensibles son los sectores de alimentos, donde un dólar por encima de 3,20 puede tener algún tipo de incidencia. Pero los factores o las tensiones inflacionarias vienen por otras cuestiones. Lógicamente que una exacerbación en el deterioro del tipo de cambio sería un nuevo factor para alimentar la inflación.
-¿El escenario sería entonces de “estanflación” (estancamiento + inflación)? -Todo depende de cuál es la dinámica que tenga la crisis. Un elemento fundamental para la economía es el sistema relativo de precios y algo que excede el marco económico es la institucionalidad. Cualquier crisis se supera más rápidamente con instituciones sólidas, lo que no ocurre en la Argentina. Si esto se profundiza, la debilidad institucional va a hacer todo más duro y más costoso.
-¿Qué beneficios, si los hay, podría obtener la Argentina de una situación inestable como ésta? -El beneficio tendría que venir por el lado de la toma de conciencia de que no se puede seguir actuando sólo para la coyuntura y con las encuestas electorales en la mano. Hay que llevar adelante medidas más sustentables en el largo plazo. Que la advertencia sirva para tomar conciencia. No daría la impresión que eso vaya a pasar.
-¿Qué le recomendaría al pequeño ahorrista que haga para defender el valor de sus ahorros? -En este momento, que mantenga liquidez, que no cometa ninguna locura, que no quiera ir corriendo detrás del mercado porque siempre va a llegar tarde.
No hay forma de cubrirse yendo por donde va la manada. Hay que ser muy prudente, depende de sus fondos, de su perfil y de sus necesidades de liquidez. De lo contrario, que mantengan sus activos.